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En esta sección veremos los errores más comunes en la relación con el diseñador. Conocerlo evitará que los cometa y esto es de sumo interés dado que el trabajo de diseño requiere necesariamente de una buena relación entre el cliente y el diseñador. Veamos qué es lo que no debe suceder.
- El diseñador no debe esperar las indicaciones del cliente para trabajar. Si bien es cierto que es sumamente necesario que el cliente indique qué es lo que quiere, el diseñador no puede ser esclavo de las indicaciones para hacer su trabajo. Esta esclavitud puede suceder por inseguridad del diseñador o por orden del cliente. En cualquier caso es negativa y debe evitarse.
- El cliente debe explicarse bien siempre. Desde el principio de la relación el cliente tiene que exponer con suma claridad qué es lo que desea. De no ser así, el diseñador estará atado de manos. Tanto al comenzar el trabajo como durante su proceso el diseñador le preguntará al cliente qué opina o qué desea y el cliente deberá hacer el esfuerzo por ser claro y darse a entender. Si esto no resulta, el trabajo no llegará a buen puerto.

- El diseñador que no escucha al cliente por soberbio está cometiendo un doble error. En primer lugar el error es tratar así a una persona. En segundo lugar hacer oídos sordos lo único que generará es que el cliente rechace sistemáticamente todo lo que el diseñador presente ya que no es lo que él espera.
- El cliente que diseña trae problemas porque no es él el encargado de utilizar las herramientas gráficas. El diseñador tiene una forma de hacer su trabajo y no puede acoplarse a la forma de diseñar de cada uno de sus clientes. El cliente sólo debe limitarse a explicar lo que desea y a contratar a un diseñador que le parezca que tiene un estilo de diseño como el que a él le gusta.
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