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La identidad corporativa es el conjunto de elementos de diseño deliberadamente homogéneo que busca transmitir siempre un mismo y único mensaje tanto en conjunto como desde cada uno de sus componentes por separado. Para lograr esta homogeneidad es necesario crear parámetros dentro de los cuales diseñar y así lograr transmitir un mismo mensaje. Para marcar este límite se utiliza al Logo corporativo por ser el elemento fundamental y fundacional.
El carácter fundamental del Logo reside en su necesidad primera para que la compañía puede operar. No hay producto que pueda venderse si no tiene un Logo corporativo. Por eso se hace indispensable la adquisición de este elemento de diseño para que una empresa lance sus productos al mercado. El carácter fundacional tiene relación a lo anterior. El Logo es necesariamente el primer elemento que diseña una empresa ya que es el primero que necesita. Entonces, el Logo deberá hacerse a partir de los deseas de la compañía (qué valores transmitir, qué mensaje enviar, etc.). Cuando el Logo está terminado también esta terminado el criterio que seguirán lo demás componentes de la identidad corporativa. Como el Logo transmite perfectamente el mensaje corporativo y porque es un elemento inmodificable, lo demás elementos deberán acomodarse a él.
De esta manera se va construyendo un conjunto en el que todos sus componentes respetan un primer elemento. Esto hace que el conjunto sea perfectamente homogéneo. No obstante, esta homogeneidad no quiere decir que se trate de un conjunto de elementos indiferenciados. Los componentes de la identidad corporativa deben ser coherentes entre ellos pero a la vez deberán mantener sus particularidades, las cosas que hacen de ellos elementos de diseño diferentes.

¿Qué sucede si el sitio Web corporativo no respeta estos parámetros? Pueden suceder dos cosas. La primera es una complicación importante pero que se puede resolver con relativa facilidad. En cambio, la segunda posibilidad es verdaderamente desastrosa para la imagen de la empresa. Es por eso que siempre se debe seguir de cerca el trajo de diseño para evitar que se pueda utilizar un diseño que no sea el adecuado.
Lo primero que podría pasar si su sitio Web no respetara el concepto de identidad corporativa es que el público no considere este elemento como parte de la identidad corporativa de la empresa. El público, que siempre ha recibido el mismo mensaje, se encuentra con un elemento que transmite un mensaje diferente y considera que éste no es representativo de la compañía de la que es cliente hace tiempo. En este caso, el problema podrá ser resuelto fácilmente rediseñando el sitio Web.
Lo segundo que puede ocurrir si su sitio no responde al criterio que mantienen los demás componentes de la identidad corporativa es que el público no considere al sitio un error sino el elemento que les ha hecho ver que estaban equivocados en la anterior interpretación que hacían del mensaje que su empresa quería transmitir. Esto no es descabellado, el razonamiento es sencillo: un sitio Web es un elemento de suma importancia y ninguna empresa permitiría que un sitio mal diseñador sea publicado. Así, el público resignifica todos los diseños previos al sitio Web a partir del elemento fallido. No hace falta que digamos que esto puede ser un verdadero desastre y un problema extremadamente difícil de resolver.
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